
No sé ni por donde empezar. Estoy hasta las narices de esta situación, harto, cansado, quemado, hastiado de escuchar, leer y escribir sobre lo mismo, saturado de "la venta es inminente..." o "dentro de pocas fechas firmaremos el contrato..." Mañana hay partido y me gustaría poder hablar de fútbol, pero nada, no dirás, me importa un pijo si el Valencia pasa la eliminatoria de Uefa o no. Creo que ahora mismo es poco importante comparado con el problema real.
Estamos anestasiados, superados, es tanta la mierda que se cierne sobre nuestro querido club que no estamos ni sorprendidos cuando escuchamos que las obras del nuevo estadio se han parado, o que se reconoce sin pudor que no hay comprador para las parcelas, si, esas que ya estaban vendidas, eso que demostraba aquel papel que se blandió en junta de accionistas. De "no vamos a saber qué hacer con tanto dinero..." hemos pasado a "es que el comprador no era de fíar..."
No sé qué más tienen que NO hacer los actuales gestores del Valencia para que los tiremos a patadas. Han estado incumpliendo absolutamente todo desde el mismo día en que entraron, han mentido con descaro y contínuamente, ni venta, ni contratos, ni préstamo de 100 millones, han incluso amenazado con que son la única solución aunque no dan ninguna, no han hecho absolutamente nada, nada de nada, dejar morir a la sociedad sin ponerle la inyección que dijo Villalonga, ese madridista que vino de fuera a decirnos lo que teníamos que hacer. Una banda de trileros estaría haciendo y diciendo más o menos lo mismo, estamos en manos de mentirosos compulsivos e incapaces, de arribistas buscavidas que esperan que algún tipo de milagro o ayuda celestial les coja en el sitio adecuado y en el momento justo para poder trascender y medrar aun más. Esto es una pena.
Con un estadio fastuoso a medio construir y parado, sin posibilidades de vender inmuebles, sin un duro en las arcas ni posiblidades de seguir endeudándose, con la más que necesaria venta de los jugadores franquicia en el horizonte, con la quiebra a la vuelta de la esquina, y la depresión que empieza a afectar a la magnífica afición valencianista, el futuro pinta muy negro se diga lo que se diga. Ya después de los exitos de los últimos titulos se veía claramente que el Valencia se encaminaba derechito a la misma mediocridad de los anodinos años 80, pero esto supera cualquier previsión. Ya no vamos hacia la mediocridad de la media tabla, vamos de cabeza hacia una dura travesía por el desierto, hacía la decadencia más lastimosa, estamos asistiendo al deterioro irreversible del gran club que era el Valencia. O algo aun peor, a la desaparición como club y a echar por la borda 90 años de historia.
Así que, por favor, hagamos todo lo que se pueda cuanto antes. Primero, tiremos a patadas a Soler y Soriano, Soriano y Soler, y obliguémosles a vender sus acciones a precio real, al que en este momento tienen, que es nada, y que se laaaarguen, que se larguen de una vez, que nos dejen en paz. A ver si con suerte viene alguien responsable y solvente, uan persona sensata y honesta, que haga las cosas con sentido común y afán de poner a la sociedad donde se merece. Un nuevo Arturo Tuzón vaya.
Segundo, vendamos a nuestros mejores jugadores antes de que se vayan por sí solos o los tengamos que regalar. En cualquirer caso y en esta situación, ni los podemos mantener ni van a querer estar aqui. Es duro pero necesario, no nos engañemos más. Si en tu casa no tienes para comer ni pagar la luz no puedes mantener un Mercedes y el apartamento en la playa. Hay que venderlos y comprarse un utilitario de segunda mano y pasar los fines de semana en casa, no hay más, y aunque sea con estrecheces hacer lo posible para normalizar la situación. Hay que ser realistas y sobre todo responsables, el momento de vender es ahora que aun podemos hacer creer al posible club comprador que los podemos mantener y no queremos venderlos. Si no los vendemos ahora, cuando nos veamos obligados a hacerlo nadie nos va a dar más que miseria, y lo peor es que la tendremos que aceptar.
Y con ello paguémos las deudas del estadio y que continuen las obras, y todo lo que se pueda ir pagando para poder pedir algún crédito puente o algo así e ir normalizando el día a día, vendámos los derechos de explotación del estadio durante 20 años, que nos genere beneficios aunque no sean los mismos que podríamos tener gestionandolo el propio Valencia, y procedamos a hacer un ajuste brutal pero necesario de nuestras perspectivas y nuestros objetivos deportivos. Es mejor hacerlo desde dentro a que tenga que hacerlo un administrador judicial.
Si, como valencianista estoy deprimido, lo reconozco, la situación es mucho más dura de lo que nos hacen creer, estamos al borde de la quiebra y en manos de indeseables, la situación es verdaderamente una encrucijada, y parece que aquí no pasa nada.