Ayer el Getafe agobió mucho, en especial a Banega, tanto que tuvo que bajar mucho y perdió efectividad, mientras el juego pasaba más por un Albelda inútil en la creación y de hecho un peligro, como sabe de sobra cualquier entrenador rival. El Getafe planteó un partido serio, trabado y trabajado, y ello solo se contrarrestó con los balonazos a la espalda y que los de arriba se busquen la vida. Y como los de arriba son tan buenos, y, ayer al menos, la zaga valencianiata estuvo seria, al final, en dos latigazos vistos y no vistos se pudo encarrilar el partido. No digo que no valga, el caso es que si funciona, adelante, el caso es ganar, pero que no me cuenten milongas, para ello no necesitamos al "rey de la estrategia", o el adalid del juego ofensivo y valiente, definiciones que a día de hoy suenan completamente absurdas y extemporáneas. Para jugar a lo que se jugó ayer, a remolque del rival, dependiendo de la concentración y buena disposición defensiva, y que los delanteros resuelvan por sí mismos los melones que les caen, vale Voro y cualquier entrenador de medio pelo, no hace falta más. Puede que hasta yo no lo hiciera mal del todo, y cobrando la décima parte!
Sí, ya sé que soy demasiado crítico y podría ser autocomplaciente en la victoria, es cierto que no soy condescendiente con Emery, pero es que intento ver más allá, y me parece muy claro que nuestro Valencia depende de la inspiración y velocidad de sus estrellas, y el entrenador es un mero alineador y cambiador, si es que se entienden los términos, que no ayuda nunca y perjudica a menudo. Y así de paso se podrá constatar que las criticas no son oportunistas o caprichosas después de las derrotas, si no incluso en las victorias, y con tiempo ya para ver en perspectiva, pienso que hay muy poco apreciable en el trabajo táctico y resolución de problemas.
Por no seguir rajando a contracorriente, me parece necesario resaltar que ayer, al margen de la contundencia de Villa, hay que destacar a Dealbert, Miguel y Alexis, que cuajaron un partido enorme, aunque pocos los vayan a nombrar, y maniataron con éxito a un Getafe que pesar de hacer un buen partido no se pudo acercar con mínimo peligro a la portería de César.
Y mención aparte para el trencilla de turno, que no me pareció burro, como se le cantó, sino simple y llanamente malintencionado, tanto que ganamos pese a él, que se empeñó en lo contrario. Qué fácil es pitar en Mestalla!